No te calles, denuncia

martes, 25 de mayo de 2010 | Silvia de Córdoba






Mientras le gritas a tu mujer, hay un hombre
o una mujer deseando hablarle al oido... Mientras humillas, ofendes, insultas
y degradas a tu mujer, hay una mujer o un hombre recordándole cuánto
vale... Mientras violentas a tu mujer, hay un hombre o una mujer deseando
hacerle el amor... Mientras haces llorar a tu mujer, hay
una mujer o un hombre que le roba sonrisas...

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El futuro ya empezado...

| Silvia de Córdoba







La llegada y la permanencia de personas extranjeras es una realidad demográficamente consolidada e institucionalmente reconocida a través de planes y programas en todos los niveles de la administración. Es un hecho y a la vez un proceso de cambio histórico, global y político irreversible, que provoca muchas desorientaciones prácticas y confusiones teóricas y que demanda acciones efectivas. Sus interrogantes producen un efecto espejo que nos obliga a replantear los fundamentos de nuestras formas de organización social de acuerdo con los principios de la democracia y de la justicia.
La construcción de una sociedad inclusiva es de responsabilidad compartida: así la sociedad de acogida deberá reconocer y valorar la necesidad y aporte de las personas extranjeras como ciudadanos de pleno derecho en términos de igualdad y sin discriminación alguna y a su vez, las personas extranjeras buscarán su integración respetando los valores de la Constitución, las leyes y normas sociales de su nuevo país. 
Así, este proceso de dos direcciones exige la incorporación de pautas interculturales por parte de los distintos agentes a los fines de garantizar la integración efectiva, la interculturalidad, la comunicación y el respeto de los DDHH. El resultado de esta interacción es la Nueva Sociedad, justa, inclusiva y cohesionada, con nuevas realidades culturales, donde tod@s somos enriquecid@s y transformad@s. 
La cohesión social se basa así en los principios constitucionales y el respeto y valoración positiva de lo diverso. Gestionar nuestra diversidad asegurando justicia e igualdad no es ya un «buen asunto», sino un imperativo en un mundo cambiante. Ahora bien, la construcción de nuevo modelo social demanda un proceso de integración mutuo, continuo, dinámico e integral donde se reconozca y valore la diversidad y se desarrollen actitudes y comportamientos de reconocimiento del otro en su diferencia, en todas sus dimensiones a través de la sensibilización procurando promover cambios de actitud y comportamiento y requiriendo acciones positivas para crear oportunidades y medidas que apoyen e inciten a las personas a apropiarse de dichas oportunidades.
Por otro lado, el acceso a la ciudadanía plena requiere que las personas ejerzan sus derechos (al empleo, la vivienda, la educación, la salud…) y puedan contribuir activamente a la construcción de la sociedad y aportar sus valores, perspectivas y capacidades como mujeres, personas de origen extranjero, menores de edad, mayores…

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El Hiyab

| Silvia de Córdoba


Tomo partido


Hoy tomo partido por todas las niñas que quieren vestir su vestido de comunión y por todas las monjas que llevan toca, por aquellos que quieren ser nazarenos o costaleros en semana santa; de igual modo, tomo partido por todas aquellas jóvenes que por decisión propia quieren llevar el hiyab como una expresión de religiosidad personal, como un ejercicio de su libertad en un país libre y democrático, donde hay libertad religiosa.


Habrá jóvenes que se vean obligados por sus padres a asistir dos años al catecismo para realizar la comunión, otras a llevar el hiyab pero hay otras, la mayoría, que desea llevar el hiyab o asistir al catecismo para hacer la comunión. Son expresiones de fe, y como vivimos en un estado democrático: soy “benditamente” libre, de creer o no creer.


El rechazo rotundo de más de la mitad de la población a que esta prenda se lleve en los colegios e institutos solo muestra hasta qué punto una sociedad autoproclamada abierta, se escandaliza ante lo diferente. Cotidianamente asisto al desfile de cofias y tocas de las monjitas de toda la vida en la cola del supermercado, en la parada del autobús, en Hacienda, dando clases en sitios públicos, en el centro de salud, en las plazas y calles de la ciudad y todos pasamos a su lado sin stress, el que sí se nota cuando vemos del hiyab.


Es lo que ha pasado con la joven de Pozuelo de Alcorcón, solo se vio al hiyab como símbolo de opresión de la mujer árabe: era la opinión de muchos: madres aun en preparativos de la comunión, buscando el vestido para que sus niñas se vistieran “de comunión”, devotos que visten a sus niños de  nazarenos, con peinetas en semana santa, de monaguillos, etc., profesoras del sector público con el cuello roto por pesados crucifijos, laicistas progres
entrenados en detectar velos islámicos, etc.


El sexismo moderno, de hombres y de mujeres, de izquierda y de centro y de derecha, en estos aires tan occidentales ha potenciado la creencia errónea e ignorante de que las mujeres y hombres hemos alcanzado la igualdad y sentimos que “debemos desde nuestra igualdad conseguida y vivida cotidianamente” señalar con un dedo enorme “a otras culturas como fuertemente patriarcales y sexistas” sin hacer un ejercicio de autocrítica y señalar la discriminación sexista de nuestras propias sociedades.


No ha importado que la joven haya dicho en mas de una ocasión que era su voluntad llevar el hiyab, que era una expresión simbólica de la fe que profesa :(“Mamá, quiero hacer la comunión!!”)


Todos hemos DIAGNOSTICADO: ella no sabe, no puede decidir, no se da cuenta, está oprimida, pobrecita la tenemos que “liberar”, o es una fanática, es una fundamentalista, en resumen: ES DIFERENTE por eso nos estresa.

Olvidamos rápidamente nuestros propios símbolos de opresión: desigualdad salarial, techos de cristal, conflicto trabajo/familia, maltrato y asesinato de mujeres a manos de sus parejas, publicidad sexista, y más.


En una sociedad que sin ninguna vergüenza expone el cuerpo y la intimidad de una mujer públicamente, donde la desnudez simboliza la “liberación femenina”, donde los cánones de moda y estética nos esclavizan día a día, cuesta entender por qué una mujer musulmana decide llevar el hiyab.


Debemos identificar las actitudes sexistas tanto hostiles como benevolentes que persisten en las diferentes culturas. La forma, en caso de opresión, no es alejarla de nuestros sitios, empujándola a la realidad doméstica que la obliga, sino tender la mano para sostenerla en su decisión. Igual hicieron las mujeres católicas en todo el mundo cuando poco a poco decidieron no acudir con la cabeza cubierta a la iglesia.


Es imprescindible que tod@s nos sumemos al reto de dialogar desde la Tolerancia como virtud democrática, junto a la solidaridad y a la responsabilidad. (Camps, 1995) La tolerancia no entendida como permisividad, indiferencia o pasividad, sino como una disposición decidida a prestar atención activa con el pensamiento y acción a las diferentes opiniones, creencias, valores y conductas que difieren de la nuestra, desde la consideración de que los otros pueden tener parte de la verdad, o que no poseemos toda la verdad. (Touriñán, 2007) Nuestra guía siempre el respeto a los DDHH, de todos los seres humanos, sean españoles o no, católicos o no.



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Día de África

| Silvia de Córdoba


Hoy es un día de buenas noticias: hoy es el día de África, nuestra hermana tan desconocida como olvidada.
Africa es el continente mas colorido y alegre del mundo. Sus gentes son sencillas y valientes, inteligentes y leales, pacientes y esperanzados, jóvenes y sabios...

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