Monseñor Angelelli: Él cayó para ponernos a todos de pie.

viernes, 3 de agosto de 2012 | Silvia de Córdoba





Enrique Angelelli

4 de Agosto de 1976

Argentina

"Con un oído en el evangelio
y otro en el pueblo".

"Acabo de recorrer los caminos de La Rioja. En uno de ellos me encontré con una columna de leñadores que llevaban a un muerto en una angarilla, sobre sus hombros. Me detuve y les pregunté qué hacían: ‘Llevamos a enterrar a un compañero muerto’. ‘¿Cómo, así, sin ataúd?’, les pregunté. ‘Sí, monseñor’, me respondió un humilde trabajador: no nos alcanzó el dinero que teníamos para comprar un cajón’". Y entonces la voz del obispo Angelelli tronó en el templo al proseguir el relato: "Yo me pregunto, ¿en qué país injusto y deshonesto vivimos que ni siquiera los trabajadores de la madera pueden poner sus muertos en ataúdes para sepultarlos? ¡Qué país inmensamente pecador!", finalizó. De inmediato, los jefes militares, con sus esposas, se retiraron del templo porque tomaron esas palabras del púlpito como una crítica a la dictadura de Videla.

Este era el "Pelado " Angelelli. El Concilio Vaticano II profundizó sus opciones pastorales y vivenció la realidad universal de la Iglesia por los mas pobres con obispos y teólogos latinoamericanos, africanos y asiáticos, y de las iglesias ortodoxas. Desde la opción por los pobres, la pastoral de Angelelli se caracterizó por estar junto a los trabajadores en sus reclamos y con los campesinos impulsando su organización cooperativa, Alentó la organización de las empleadas domésticas para defender sus derechos laborales y el consumo. Impulsó la expropiación de latifundios para trabajar solidariamente las tierras improductivas. Él levantó su voz para denunciar la sistemática violación de los DDHH y la persecusión a su gente por parte del genocida Menéndez comandante del III Cuerpo de Ejército. Fue apedreado por latifundistas y oligarcas, fue difamado y al final asesinado ya que las amenazas de la Triple A se fueron cumpliendo: dos de sus sacerdotes fueron torturados y asesinados a balazos, uno de sus laicos campesinos  W. Pedernera era acribillado en la puerta de su humilde casa y él mismo perdía la vida en un escenificado "accidente" y su cuerpo quedaría en un camino de La Rioja, mirando el cielo y con los brazos abiertos en Punta de los Llanos. Lxs empobrecidxs lo consideraron siempre un Martir, antes incluso de que lo dijera la justicia.

Este camino elegido por Angelelli no era casual, ni era un capricho, ni siquiera era el reflejo de una orden precisa "desde arriba", sino que era una opción consciente y profunda a contramano de la vieja tradición de la iglesia de estar siempre asociada con el poder político y económico. Comprometido con su pueblo hasta dar la vida.

La vida y muerte de Angelelli son fuente fecunda de inspiración para quienes, creyentes o no, soñamos y luchamos por un tiempo nuevo de justicia y de paz. Sus huellas de Profeta y Martir nos llevan al encuentro de los empobrecidxs y los olvidadxs. Su testimonio nos convoca a sembrar liberación y vida plena para todos.

Mi corazón se emociona y se compromete cada día con los mas olvidados, siguiendo el camino señalado por Monseñor Angelelli. Agradezco a Vitín y demás compañeros de Tiempo Latinoamericano por haber mantenido vivo su martirio iluminando nuestras conciencias.





Salmo Vivo

Por los cuatro vientos que dan a la Vida,
Enrique Angelelli vuelve predicando.
Al Señor del Pobre, al Jesús Obrero,
al Dios Compañero de los explotados.

Enrique Angelelli, asumido salmo,
Profeta de América, Monseñor del llano,
venga a nos el cáliz de tu alta palabra,
venga a nos tu simple ternura descalza.

La luz solidaria que fue tu Obispado,
alumbra el camino de los olvidados.
Por los cuatro vientos que dan a la vida
tus pobres del mundo ¡¡avanzan cantando...!!

Hermano profundo, tu nombre se reza
en las redimidas campanas del alba,
porque por tu credo de los oprimidos,
el sermón del Pueblo no te llora: ¡canta!

La muerte ese artero, salario del miedo,
te cercó en la yerta Punta de los Llanos,
y se fue vacía, no pudo contigo,
la sombra no pudo con tu llamarada.

Ya no tengan miedo de meter los pies en el barro,
Enrique Angelelli avanza cantando.
Un oído en Cristo, otro en el Llano,
Enrique Angelelli avanza cantando.

Ya no tengan miedo... ¡Hay que seguir andando!
Enrique Angelelli avanza cantando.

Letra: Armando Tejada Gomez
Música: Diego Sanchez Campoo (Yiyo)

Interpretada por: Tomás, Rodrigo y Andrés.

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